Propósito 2021: Alimentación intuitiva

Llega el momento de escribir nuestros propósitos para este nuevo año 2021. De los múltiples propósitos de año nuevo, uno de los más populares es el de comer mejor. Este ‘comer mejor’ no significa lo mismo para cada uno de nosotros. Para muchos, además, en ese ‘comer mejor’ se incluye la esperanza de perder peso y ponerse en forma después de los excesos navideños. Pero ¿cómo está tu fuerza de voluntad? ¿Cuántas veces has cumplido este propósito de mejorar tu alimentación? 

Para que este año puedas cumplir con este propósito, te proponemos que tu redefinas tu objetivo y para este 2021 le pidas comer de forma intuitiva. 

¿Qué significa realmente comer intuitivo?, ¿nos impulsa de verdad el instinto para comer?, ¿sabemos de verdad qué, cuánto y cuándo comer? ¿O esto es producto de los condicionamientos sociales, familiares y culturales?

Antes de meternos de lleno a responder estas cuestiones, todos sabemos que nacemos con toda la sabiduría que necesitamos para ser comedores intuitivos. Nos puede ayudar mucho ver cómo somos capaces de vivir una vida de alimentación intuitiva a pesar de toda la publicidad de “comida vacía” que nos invade día a día.

La forma como nos alimentamos va evolucionando a medida que comenzamos a crecer, por ejemplo, cuando somos bebés, nuestra alimentación es principalmente instintiva, a medida que crecemos, los pensamientos y sentimientos juegan un papel importante en nuestro proceso de decisión sobre el qué comer. Y es aquí cuando desarrollamos esas “creencias alimentarias” que vamos aprendiendo de la familia, cultura y sociedad sobre lo que es bueno o malo así como lo que supuestamente nos gusta o no, sin embargo esto es precisamente lo que va condicionando esa desconexión de nuestro cuerpo con la mente y las emociones.

Los seres humanos tenemos el privilegio de experimentar una interacción dinámica de instinto emoción y pensamiento que trabajan juntos para orquestar lo que llamamos vida, y están mediados por el cerebro. Los expertos en Mindfulness lo llaman Mindsight. Hay 3 regiones del cerebro responsables de esta poderosa integración: Cerebro Reptiliano encargado de las operaciones de supervivencia, el cerebro límbico encargado de las emociones y el cerebro racional donde se registra la capacidad de análisis y juicio.

Cuando estas tres funciones del cerebro interactúan entre sí somos capaces de desarrollar un sentido que va más allá de los 5 que conocemos, ese sentido se llama interocepción.

Entendemos por interocepción a la percepción del estado interno del organismo, aportando información sobre el funcionamiento o disfunción de las vísceras y órganos internos. Se trata de un sentido que nos ayuda a mantener la homeóstasis o equilibrio corporal. Aunque frecuentemente poco valorada, la interocepción es algo vital para la supervivencia: gracias a ella podemos percibir que estamos heridos, que algo no va bien en nuestro organismo, que necesitamos un mayor aporte de oxígeno, que necesitamos beber agua o comer y aquí es cuándo entra en juego la Alimentación Intuitiva.

Cuando somos capaces de crear esa conexión y conciencia sobre nuestros instintos, emociones y mente racional activando la consciencia interoceptiva, es cuándo podemos decir que nos estamos alimentando intuitivamente.

La alimentación intuitiva no es una dieta. De hecho, es exactamente lo contrario. No hay que contar calorías y no se prohíbe ningún alimento. No se trata de seguir un plan de comidas o medir las porciones. En cambio, se trata de volver a aprender a comer fuera de la mentalidad de dietas, modas alimentarias o lo que los expertos dicen, poniendo el foco en las señales internas del organismo (interocepción -intuición) como el hambre, la plenitud y la satisfacción, y alejándose de las señales externas como las reglas y restricciones alimentarias.

Como un comedor intuitivo, estarás honrando a tu cerebro porque es parte de tu cuerpo, ya que a través de los principios de la alimentación intuitiva, estarás almacenando información de cómo ha sido la experiencia con ese alimento en los archivos de memoria de tu cerebro. 

Cuando sientas hambre, tendrás que buscar varios de estos archivos mientras decides qué comer. Evaluarás qué tan hambriento te sientes y luego pensarás en qué alimentos podrían satisfacer tu hambre y tu paladar. Incluso podrías pasar por una serie de imaginaciones sensuales sobre el sabor, la textura y la temperatura de diferentes alimentos. También puede abrir el archivo para reflexionar sobre experiencias alimentarias pasadas. Puede preguntarte si tu elección actual de alimentación te ha funcionado cuando comiste en el pasado.

¿Te mantuvo satisfecho por el tiempo suficiente?

¿Tuviste un bajón de azúcar?

¿Cómo fue tu digestión?

¿Disfrutaste mucho de la comida y quieres volver a comerla?

Tus emociones también las analizas cuando tienes el deseo de comer.

¿Podría estar molesto y tener antojos de comida para consolarme y calmarme?

¿Estoy aburrido y pienso en comer como distracción?

Como comensal intuitivo, tu cerebro deberá estar muy en sintonía con tu lengua y tu estómago. A medida que practicas el reconocer tus señales internas, es posible que descubras que tus instintos y tu sabiduría intuitiva desempeñan un papel más destacado, no solo en tu alimentación si no también en otros procesos de tu vida.

Recordemos que la digestión, capacidad de asimilación de nutrientes e incluso nuestra intuición son las primeras cosas que se afectan cuando estamos en desarmonía con nuestras emociones, de ahí que digamos que nuestra digestión está relacionada a cómo estamos digiriendo y asimilando la vida.

Escrito por Cecília Zúñiga Coach de Alimentación Intuitiva

 

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