SEMILLAS DE AMAPOLA

POR: Núria Ripoll Blanch, Técnica dietista

amapolass

 

Tan pequeñas y tan interesantes, actualmente las semillas de amapola se han convertido en un complemento culinario muy versátil. Combinan con muchos alimentos pero quizás es con el pan y sus derivados donde más se utilizan.


¿De dónde proceden?
La flor que produce estas semillas es del género Papaver, el cual incluye las adormideras y las amapolas. Su nombre, empleado por los romanos, tendría un origen célico antiguo: papa (“papilla”), debido a una practica que consistía en calmar a los niños añadiendo a su comida extractos de estas plantas, que tienen propiedades calmantes. Las amapolas son plantas silvestres, son un tipo de hierba que florece cada año. Su origen es desconocido pero crecen en abundancia en toda la zona asiática y mediterránea.
Salvo las numerosas semillas blancas, que se tornan marrones cuando maduran, y que son comestibles, toda la planta contiene un látex blanco tóxico, que, una vez recogido y secado, produce el opio. En dosis reducidas y bajo estricto control médico, esta sustancia constituye un remedio notablemente activo, en particular contra el dolor. En España, su cultivo está reglamentado para abastecer a farmacéuticas.

Es verdad que las semillas de amapola contienen compuestos muy beneficiosos para el organismo, como por ejemplo: ácidos grasos esenciales, antioxidantes, vitaminas, minerales… y además tienen propiedades expectorantes. Pero no es aconsejable utilizarlas como fuente principal de estos nutrientes, ya que para ello, deberíamos comernos una cantidad considerable, lo cual tampoco se aconseja ya que las semillas de amapola también tienen un suave efecto sedante. Lo mas apropiado es utilizarlas como complemento a nuestra alimentación para incrementar así el aporte de nutrientes y disfrutar de su crujiente textura al paladar y su ligero sabor a avellana que se intensifica una vez tostadas.
También sirven para decorar y elaborar dulces o para condimentar panes y esparcirlas en la masa con la que vayamos a trabajar antes de hornear. Pueden mezclarse con otras semillas como las de sésamo o lino y así elaborar panes muy sabrosos y nutritivos.

Para su consumo, es aconsejable adquirirlas en establecimientos de confianza, que tengan garantía de ser un producto ecológico y que estén en perfecto estado de conservación. Para una mejor conservación hay que guardarlas en un lugar fresco y seco, lejos de la luz solar y de la humedad.

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