LOS SUPERALIMENTOS

POR Núria Ripoll Blanch, Técnica dietista

En el proceso de envejecimiento intervienen muchos factores genéticos que condicionan la forma en como nos vamos haciendo mayores, pero no son los únicos. Hacer una vida saludable, cuidar la alimentación, realizar ejercicio, descansar, dormir las horas suficientes y controlar el estrés, son rutinas que nos pueden ayudar a vivir más y sobretodo mejor.

El objetivo es llegar a la vejez con mejores condiciones físicas y psíquicas, sintiéndonos el máximo de sanos y vitales posible.

La medicina antiaging, es sinónimo de medicina preventiva, y su planteamiento es ralentizar los efectos de envejecimiento de las personas y reducir el riesgo de contraer enfermedades. Uno de los pilares de este concepto es la alimentación: equilibrio, variedad, ingredientes ecológicos y productos naturales… son palabras que engloban no solamente a los productos alimenticios, sino todo un estilo de vida. En términos comerciales, cuando se habla de alimentos con determinadas propiedades, se usa la palabra “superalimento”, aunque en el ámbito profesional no se utiliza demasiado.

En realidad, nos referimos a aquellos alimentos cuyos valores nutricionales son muy interesantes desde el punto de vista de la salud. Contienen elevadas dosis de nutrientes: compuestos antioxidantes, vitaminas, minerales y ácidos grasos insaturados, entre otros.

Algunos de ellos forman parte de la dieta mediterránea y su consumo es habitual. Otros, se han introducido gracias a las relaciones multiculturales. Por ejemplo, el aceite de oliva virgen, los frutos secos o el ajo, seguimos utilizándolos en nuestra gastronomía desde hace siglos. En cambio, especies como la cúrcuma y el jengibre, o frutos como el cacao y la algarroba se han popularizado desde hace relativamente pocos años.
Listado de los más significativos:

  1. Aceite de oliva virgen y virgen extra.
  2. Frutos secos y legumbres.
  3. Quinua.
  4. Cúrcuma.
  5. Jengibre
  6. Col y Brócoli.
  7. Ajo.
  8. Cacao.
  9. Acelgas.
  10. Germinados.

Estos son alimentos realmente saludables, importantes para el correcto desarrollo y mantenimiento del organismo, pero no debemos olvidar, que un óptimo estado de nutrición dependerá del conjunto de los alimentos ingeridos a lo largo del día, en la variedad, calidad, cantidad, en su procedencia y en su forma de cocción.

En este sentido, también es importante mencionar que un alimento, aunque no lleve colgada la etiqueta de “superalimento”, también puede serlo. Siempre podemos decidir qué queremos escoger, por ejemplo: no es lo mismo un zumo de naranja envasado que un zumo de naranjas ecológicas exprimidas y sin filtrar. En este último estaremos aprovechando todas las vitaminas, las sustancias antioxidantes, la fibra y todas las buenas vibraciones que transmite un zumo natural.

Para una buena alimentación es aconsejable dar prioridad a alimentos completos, refiriéndonos al consumo de alimentos sin refinar y sin ser exageradamente procesados.

Por las propiedades que vamos a describir a continuación, los germinados son un excelente alimento para introducir en septiembre, época del año en que se acaban las vacaciones y se vuelve de nuevo a una rutina menos relajada.

LOS GERMINADOS

Los germinados se consideran alimentos con valores nutricionales muy altos y, además, con un gran poder energético. Tras la germinación, el valor nutritivo de las semillas se multiplica, aportando al organismo todo tipo de nutrientes: vitaminas, oligoelementos, enzimas, aminoácidos y minerales. También son un alimento funcional ya que poseen propiedades antioxidantes y alcalinizan el organismo restableciendo, si hace falta, el equilibrio ácido-básico.
Hay germinados de todo tipo de semillas, algunos ejemplos más comunes son: germinados de alfalfa, de cebolla, de soja, de lentejas, de rabanito y de brócoli.
En casa podemos proceder a germinar nosotros mismos las semillas que nos gusten. Para ello es práctico tener una germinadora. Lo ideal sería usar semillas ecológicas, agua mineral natural y mantener las semillas en una atmosfera húmeda, con luz sin sol directo y a una temperatura entre 18 y 22ºC.
Los germinados frescos, los podemos comprar en los supermercados convencionales y en las tiendas de alimentación ecológica. Es muy importante que observemos el estado de conservación en el que se encuentran, aunque la fecha de caducidad sea la correcta, una mala manipulación y un transporte inadecuado los podrían afectar.
Incorporar germinados en nuestro menú da un nuevo aire a la alimentación cotidiana. Alegran la vista, dan color y armonizan con casi todo. Un toque alegre, crujiente e innovador.

Llénate de salud y vitalidad con unos pequeños brotes cargados de grandes propiedades.

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